Movilidad Segura

El futuro de la movilidad urbana

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Las ciudades son la máxima realización de la humanidad. Esta frase, con más o menos fortuna, está resultando el paradigma del nuevo desarrollo urbano.

Pero en el nuevo siglo, este desarrollo urbano se basa en una mayor calidad de vida, lo que comporta menos contaminación, menos consumo de energía, y una movilidad más racional de sus habitantes. En este sentido, no podemos olvidar que está previsto que en el año 2050 el 70% de la población mundial viva en ciudades.

En los últimos años  se está poniendo de moda utilizar términos como movilidad sostenible, Smart Cities, y EMP o elementos de movilidad personal. Precisamente uno de los pilares del nuevo desarrollo urbano está en la movilidad de las personas y ello puede comportar cambios en los hábitos y actitudes de los habitantes de las urbes.

La movilidad actual basada solo en el vehículo a motor contaminante no tiene futuro, son necesarios nuevos elementos de movilidad, que en parte serán vehículos no contaminantes y más adaptados al espacio urbano, con motor o sin él.

Siguiendo la estela de algunos países de Europa, sobre todo de Dinamarca y Holanda, y más recientemente  de Alemania y Francia, la bicicleta destaca como un elemento de movilidad individual no contaminante y sin gasto energético. La bicicleta y sus usuarios son la punta de lanza de los nuevos conceptos de movilidad personal no contaminante. Además, no debemos olvidar que la adquisición de una bicicleta supone un coste muy reducido si lo comparamos con los vehículos motorizados, y lo mismo sucede con su mantenimiento.

La producción mundial de bicicletas alcanza los 110 millones de unidades, de las cuales, 60 millones proceden de China. En España se venden unas 700.000 bicicletas al año, y parece que la bicicleta urbana empieza a ganar posiciones a la de carácter más deportivo. Sin embargo, aún estamos lejos de la media europea. En Holanda se calcula que existen 88 bicicletas por cada 1.000 habitantes, mientras que en Francia la cifra es de 55. En España nos quedamos en 15.

No podemos perder de vista otras aplicaciones de la bicicleta tradicional como las bicicletas asistidas y las eléctricas, que parece que serán catalogadas como vehículos de no motor y con uso centrado en el entorno urbano, en próximas Directivas o Reglamentos de la Unión Europea.

Sirva como ejemplo la eclosión de la bicicleta eléctrica en China, que está generando un interés mundial en este modo de transporte y en el desarrollo de nuevos modelos, cada vez más ligeros y con mayor autonomía. En Alemania,  a pesar de la crisis económica, más de 20 fabricantes comercializan bicicletas con motor eléctrico. Este mercado mueve unos 11.000 millones de dólares al año en todo el mundo.

Cabe destacar que en Europa tenemos una población envejecida y el uso de este tipo de bicicletas que incorporan las nuevas tecnologías, podría resultar más fácil que las bicicletas tradicionales.

En el caso de España, con ciudades con altas temperaturas en buena parte del año y con territorios no siempre llanos, la bicicleta eléctrica podría llegar a convertirse en un importante elemento de movilidad personal no contaminante.

Muchos de estos conceptos y cambios podrán ser criticados, e incluso algún sector podría considerarlo como un ataque al automóvil tradicional, pero la realidad se impone. En mi opinión, lo que se debe hacer es analizar el mercado futuro bajo los nuevos parámetros y aceptar que estamos ante un momento de cambio muy importante para todos.

Alfonso Perona. Asesor de Fesvial

 

Modificado por última vez en Martes, 05 Marzo 2013 11:34

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