Movilidad Segura

Viernes, 12 Abril 2013 12:45

La Reforma del Reglamento de Circulación

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La forma en que nos movemos cambia, evoluciona, y las normas que regulan la circulación de las personas no pueden darle la espalda a estos cambios. Deben avanzar al mismo ritmo para no quedarse obsoletas y cumplir así con sus objetivos: mejorar la seguridad vial  y reducir los accidentes de tráfico.
En los últimos años, el vehículo de motor ha perdido protagonismo dejando paso a otras alternativas de transporte urbano. Este cambio cultural debe trasladarse también a la norma que hasta ahora se centraba fundamentalmente en la regulación del automóvil y la carretera. 
 
Cabe destacar que la bicicleta ha ido ganando puntos como medio de transporte preferente en la ciudad, aunque no debemos olvidarnos del peatón, que poco a poco ha adquirido un papel cada vez más importante en el ámbito de la movilidad urbana. 

Todo esto ha generado la necesidad de reformar el Reglamento de Circulación, cuyo borrador ya conocemos. Algunos de estos cambios han suscitado cierta polémica. Este es el caso de la reducción del límite de velocidad a 30km/h en determinadas calles de nuestras ciudades. Desde el Ministerio del Interior y la Dirección General de Tráfico (DGT), aseguran que esta medida es clave puesto que el fallecimiento del peatón se produce en función de la velocidad del vehículo a motor. A velocidades comprendidas entre 50 y 80 Km/h muere el 50% de los atropellados, con lo que reduciendo la velocidad de los vehículos en ciudad a 30 Km/h se reducirán las muertes por atropello.  
 
En el ámbito interurbano también se propone una reducción de la velocidad a 90km/h, concretamente en el caso de las conocidas como “carreteras secundarias”. De un estudio elaborado por FESVIAL se desprende que el 53% de los conductores españoles apoya esta medida. Piensan que no solo contribuirá a reducir los accidentes de tráfico, sino también el consumo de combustible y la reducción de emisiones de co2. Desde FESVIAL consideramos que esta medida puede contribuir a disminuir los accidentes de tráfico en estas vías, donde se producen el 75% de los accidentes con víctimas. No obstante, para que la medida tenga mayores posibilidades de reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad vial, debería ir acompañada de otras actuaciones, sobre todo en las infraestructuras en su mantenimiento y conservación, también  en campañas de concienciación y en una mejora de la formación. 

Sin embargo, algunos sectores del transporte, como los autocares y autobuses, ya han mostrado su disconformidad con esta medida. Alegan que según los últimos estudios, los accidentes con víctimas e implicación de autobuses y autocares representan, aproximadamente, un 2% del total de accidentes que se producen en España, una cifra que se ha mantenido constante en la última década. Además, apuntan que la baja accidentalidad de estos vehículos va acompañada de una baja gravedad en las lesiones de sus ocupantes. Consideran que la reducción de velocidad perjudicará gravemente a los servicios de transporte en autobús porque les llevará a perder competitividad respecto a otros tipos de transporte, incluido el vehículo privado,  puesto que supondrá que los desplazamientos duren más tiempo. Esto, aseguran, se traducirá en un mayor coste, al necesitar mayor número de vehículos y de trabajadores, si no quieren perder atractivo de cara a los usuarios potenciales. 

Frente a la reducción de la velocidad en carreteras secundarias y determinadas zonas urbanas, se plantea aumentarla hasta los 130 km/h en autopistas y autovías. Según el estudio realizado por FESVIAL, ya comentado anteriormente, el 59% de los conductores están a favor de este aumento, a pesar de que ello suponga un incremento del consumo de combustible. 

En FESVIAL creemos que antes de incrementar la velocidad según la medida propuesta, sería fundamental informar y concienciar a la sociedad sobre los riesgos que ello puede conllevar. A partir de ahí, opinamos que el incremento de la velocidad no debería ser generalizado en todas las autopistas y autovías, sino exclusivamente en los tramos más seguros, libres de TRC y con un mantenimiento adecuado.

Otro cambio que se acomete, que también ha suscitado polémica, es la imposición del uso del casco a los ciclistas cuando circulen por ciudad.  Esta norma ha provocado el rechazo unánime de las asociaciones de ciclistas, al considerar que ello provocará una disminución del uso de la bicicleta. Aseguran que, en un momento en el que la utilización de la bicicleta está en auge, esta medida envía un mensaje de peligrosidad sobre su uso. Además, insisten en que no tiene sentido hacer esto en España puesto que en el resto de países europeos en los que existe una cultura mucho mayor sobre el uso de la bicicleta en las ciudades, no es obligatorio usar el casco. Precisamente por este mismo motivo, desde FESVIAL, consideramos que el casco siempre contribuye a aumentar la seguridad, sobre todo en un medio, la bicicleta, que a día de hoy es muy vulnerable, porque aún no se respeta del todo su espacio.  Al no existir esa cultura de la bicicleta, y resultar en algunas ocasiones peligrosa la convivencia con el resto de usuarios de las vías (peatones y vehículos), la utilización del casco se hace más importante, para evitar lesiones en caso de accidente. No obstante hay que trabajar en promover una mayor convivencia y respeto a las bicicletas por parte de peatones y vehículos, y de esta forma evitar riesgos.

Y por último, en lo referente a cinturones de seguridad y sistemas de retención homologados, las novedades recogidas en el Reglamento son: la obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad en todas las situaciones, la prohibición de circular con menores de edad de estatura igual o inferior a 135 centímetros en los asientos delanteros y que los niños menores de cuatro años que utilicen sistemas de retención de los grupos 0, 0+ y I viajen en contrasentido de la marcha, siempre que el dispositivo lo permita. Ante esta última consideración, desde FESVIAL, pensamos que el reglamento debería recoger con mayor detalle las condiciones en las que es viable que los niños que utilizan sistemas de retención infantil del grupo 1 viajen de forma segura en sentido contrario a la marcha. No sólo condicionado por las características de la silla, sino también por el espacio entre los asientos del vehículo, o la distancia mínima que debería haber entre las piernas del niño y el respaldo del asiento del vehículo.
 
No obstante desde FESVIAL consideramos como positiva cualquier medida que sirva para garantizar la máxima seguridad de los conductores y este cambio en el RGC, va en esta línea, aunque como siempre, el paso del tiempo y las cifras de accidentalidad, nos confirmaran cuan certero ha sido su cambio.

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