Movilidad Segura

Martes, 28 Mayo 2013 10:27

¿Podemos aumentar el límite de velocidad a 130 km/h sin que crezca el número de víctimas en la carretera?

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La Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial), la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), la Asociación de prevención de accidentes (AESLEME), la Asociación de Ayuda y Orientación a los Afectados por Accidente de Tráfico (STOP ACCIDENTES) y la Asociación de Prevención y afectados de Accidentes de Tráfico (P(A)T-AP(A)T), entidades que llevamos muchos años trabajando para disminuir el número de lesionados y fallecidos en las carreteras españolas, a través de la investigación, educación, formación y apoyo a las víctimas de accidentes de tráfico, creemos que tenemos el deber de informar a la sociedad de los peligros que puede entrañar la subida del límite de velocidad a 130 km/h, en algunos tramos de autovías y autopistas.
Todos los estudios realizados hasta el momento sobre la accidentología evidencian que la velocidad agrava las consecuencias de los siniestros de tráfico. Así por ejemplo, según un estudio del European Transport Safety Council (ETSC), ampliar el límite de velocidad en tan solo un 1 km/h, supone un aumento de un 3% de los accidentes de tráfico y por contra, la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) asegura que, bajar un 5% la velocidad, podría reducir un 20% los accidentes mortales.
 
Países como Estados Unidos, Australia y Dinamarca subieron sus límites de velocidad y vieron cómo aumentaban los fallecidos por accidente de tráfico entre un 15%-20%, y en otros como Suiza o Inglaterra, que redujeron el límite y vieron cómo descendían entre un 12%-19% las víctimas mortales. A la luz de estos datos, ¿por qué vamos a aumentar la velocidad en España, cuando está demostrado que a más velocidad las consecuencias de los accidentes son más graves y por tanto el número de fallecidos y heridos graves aumentará?.
 
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es que, a partir de 130 km/h, se produce lo que los expertos denominan un “cataclismo perceptivo” o efecto túnel, que supone que el campo visual se reduce progresivamente, hasta llegar a un ángulo de visión de sólo 30º. 
 
Frente a este aumento de la velocidad en autopistas y autovías surgen muchas preguntas: 
 
- ¿Los trazados de las vías, el tamaño de la señalización y de sus caracteres, la separación entre señales, los ángulos de peralte, etc son los idóneos para soportar, con el mismo grado de seguridad, la nueva velocidad máxima?
 
- ¿Nuestras autovías y autopistas tienen una velocidad de proyecto y trazado de 120 o 130 km/h y las barreras de seguridad están diseñadas para absorber impactos a 130 km/h?. 
 
Para la aplicación de esta medida, sería imprescindible realizar auditorías de todas las autopistas y autovías  y que estuvieran siempre en perfecto estado de mantenimiento, al igual que los vehículos (cada vez más antiguos), algo cada vez más complicado debido a la actual crisis económica que atravesamos. A esto habría que sumarle las capacidades psicofísicas de los conductores, ¿pero cómo evitar un despiste o error humano?
 
Y por último, no olvidemos las consecuencias económicas y medioambientales, que tendría este aumento de la velocidad, en el contexto de crisis actual: incremento del consumo de combustible y mayor contaminación. A lo que hay que añadir que, el más que probable aumento de la siniestralidad, provocaría también un aumento de la mortalidad y/o heridos graves, algo que repercute de manera directa en la sanidad pública (el valor monetario de una vida estadística y el cálculo de los costes sociales, se cifra en 1,3 millones de euros -estudio realizado por la Universidad de Murcia y Pablo de Olavide de Sevilla. DGT-), esto sin mencionar el incalculable dolor humano de las familias, afectadas para siempre.  
 
Con respecto a la modificación de los límites de velocidad a 90 km/h en carreteras convencionales (aquellas en las que el ancho del arcén mide más de 1,5 metros), que son las que actualmente presentan una tasa más alta de siniestralidad, y a 30 km/h en las vias urbanas con un solo carril y sentido único de circulación o con un carril por sentido de circulación, estamos completamente de acuerdo.
 
Según un estudio elaborado por FESVIAL en 2012, el 53% de los conductores españoles muestra su conformidad con esta medida, siendo los mayores de 40 años los que más a favor se declaran. Además, el 60% considera que esto contribuiría a reducir los accidentes de tráfico. Estos  datos  ponen de manifiesto que la velocidad se percibe como un riesgo en este tipo de vías. 
 
Es muy importante que las modificaciones del Reglamento General de Circulación sean explicadas a la sociedad, y en este sentido,  la formación y sensibilización a todos los usuarios de la vía se convierte en un aspecto fundamental. 

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